Web 3.0: ¿San Antón o la Purísima Concepción?

Como ejercicio de la asignatura "Redacción de Contenidos para Web" del Master CALSI (Contenidos y Aspectos Legales en la Sociedad de la Información), David Maniega nos propuso rearmar el post de Hebe Bravo La Web 3.0, añade significado, allá vamos.

Cuando aún no hemos asumido el impacto de la web 2.0, tal como señala Christian Van Der Henst S., ya se empieza a hablar de "Web 3.0", y es que el tiempo de los profetas ha vuelto a llegar.

Tratemos de situar el punto de partida conviniendo con Andrés Richero en que la Web ha evolucionado según el siguiente esquema:

  • Web 1.0 - Personas conectándose a la Web
  • Web 2.0 - Personas conectándose a personas - redes sociales, wikis, colaboración, posibilidad de compartir.
  • Web 3.0 – Aplicaciones Web conectándose a Aplicaciones Web con tal de enriquecer la experiencia de las Personas.
O lo que es lo mismo,
la Web 3.0 será la que añadirá significado a la web
Partiendo de esto, hay quien como José Antonio del Moral (Alianzo), en su artículo Web 3.0 ¿futura realidad o ficción?, califica este término de 'abstracto'. Mientras que, Salvador Pérez Crespo (Telefónica), considera que será una revolución si se logra la difícil combinación de contenido semántico en las páginas web y el uso de inteligencia artificial que saque partido de ella. Es por ello que apuesta a corto plazo por la combinación de técnicas de inteligencia artificial y el acceso a la capacidad humana de realizar tareas extremadamente complejas para un ordenador. Como lo están haciendo ya Mechanical Turk de Amazon y Google Image Labeler.

Así pues, el único consenso actual es que la Web 3.0 redundará en un aumento de la interactividad y de la movilidad. Y si este es el consenso existente, no nos puede extrañar que de forma natural se haya ido más allá, llegando a identificar el término Web 3.0 con el de Web Semántica, acuñado por Tim Berners-Lee. Aunque, como él mismo señaló en una entrevista, la Web Semántica es más una evolución que una revolución de la Web actual. Por lo que, aunque forme parte intrínseca de la Web 3.0, la Web Semántica va mucho más allá.

Un paso hacia adelante ineludible es la definición de estándares:
  • URIs (Uniform Resource Identifier), base de la web semántica.
  • XML (Extensible Markup Language), fundamento sintáctico de la misma.
  • RDF (Resource Description Framework), la descripción del recurso.
  • OWL (Ontology Web Language), que describe la función y relación de cada uno de los componentes de la web semántica.
Estos estándares que constituyen la base sintáctica de la web semántica, ya están siendo adoptados por algunas empresas en sus últimos proyectos al objeto de que los datos puedan ser compartidos y procesados por las herramientas automatizadas, así como por la gente.

Pese a que algunos, como Nicholas Carr, señalan que con la nueva web los buscadores desaparecerán, Berners-Lee señala que el hecho de que se agregue algo no quiere decir que se esté sustituyendo; la existencia de datos no amenaza los documentos. Del mismo modo, los motores de búsqueda podrán evolucionar y hacerse compatibles en la medida en que los usuarios lo exijan.

Más allá de este optimismo María Jesús Lamarca señala que sin duda mejorará la accesibilidad de la información, pero el problema es que exige una completa reanotación de la web.

Así pues hay quien, como la comunidad de desarrolladores de Technorati, ha tomado un camino diferente y en lugar de utilizar estándares y reformateos webs, y desde la idea de unir Web Semántica y Web Social (siguiendo a Tom Gruber) están construyendo nuevos agentes que puedan entender mejor la web tal como está hoy en día. Estos agentes inteligentes son los microformatos, que como el mismo Pérez Crespo afirma, son un enfoque más pragmático que intentan tener una utilidad más inmediata.

Otros proyectos que anticipan el modelo de la Web 3.0 son:

  • RadarNetworks, que busca explotar el contenido suministrado por los usuarios en las redes sociales.
  • KnowItAll, desarrollado en la Universidad de Washington y financiado por Google, que busca obtener y agregar información de usuarios de productos.
  • Powerset y TextDigger han trabajado en buscadores web semánticos basados en el proyecto académico opensource WordNet.
  • BlueOrganizer de AdaptativeBlue, también en la corriente alternativa de la construcción de agentes inteligentes.
  • Parakey, proyecto de código abierto, dirigido por Blake Ross (Firefox). La idea es unificar el escritorio y la web, a partir de la creación de una especie de sistema operativo web.

Por otro lado esta, quien también señala que la Web 3.0 tiene más que ver con los proyectos que tienden a una cada vez mayor y más eficiente incorporación de la web a la cotidianeidad. Se habla así, de conceptos tales como:

  • Web 3D: mundos virtuales del tipo Second Life o There.com. Compañías como Google y Microsoft trabajan ya en este tipo de proyectos.
  • Web centrada en multimedia: proyectos en marcha como Polar Rose.
  • Web permanente (pervasive web): esto es, una web que está en todas partes, yendo más allá del Móvil y las PDA. El MIT ya está trabajando con la idea de espejos de baño y ventanas de casas conectados a internet.

Concluyendo, lo único previsible a ciencia cierta es que la web va a cambiar, como ya avanzó en el año 2000 Jakob Nielsen en su libro Designing Web Usability:

"The Only Web Constant Is Change" (Lo único constante en la red es el cambio)

Así que la Web será lo que tenga que ser, esto es, lo que resulte de la suma de todos estos esfuerzos reflejados más arriba, triunfen o no.

Y en cuanto al nombre, pues eso, como dice el refrán, si sale con bigote San Antón, y si no, la Purísima Concepción. Porqué a fin de cuentas nadie le puso nombre a la Web 2.0 antes de existir tal y como la conocemos.

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